México Republicano expresa su profunda preocupación ante el tono y contenido de las recientes declaraciones cruzadas entre la Embajada de China en México y el Embajador de los Estados Unidos, Ronald Johnson. Nuestro país no puede ni debe ser convertido en el escenario de una confrontación retórica entre potencias globales que persiguen agendas propias, ajenas al interés nacional mexicano.
México es una nación soberana. No somos campo de batalla ideológico, ni instrumento de propaganda ajena. La dignidad de la República exige que todas las representaciones extranjeras acreditadas en nuestro territorio se conduzcan con respeto mutuo, prudencia diplomática y pleno apego a los principios de no intervención.
La relación con los Estados Unidos es estratégica, histórica y profundamente estructural para la economía, la seguridad y la estabilidad de millones de familias mexicanas. Esta relación debe fortalecerse sobre la base de valores compartidos: libertad económica, transparencia institucional, innovación tecnológica y respeto al estado de derecho. En momentos de tensión global, México debe reafirmar su compromiso con quienes comparten su visión democrática del mundo, no con quienes buscan someter naciones mediante préstamos condicionados, dependencia tecnológica o coacción diplomática.
Las expresiones emitidas por la representación diplomática de la República Popular China constituyen un agravio innecesario y agresivo, impropio del lenguaje entre naciones civilizadas. Llamar “mentiroso” al embajador de una nación aliada no solo atenta contra las formas, sino contra los principios más elementales de la convivencia internacional. México Republicano condena este exceso verbal y exhorta al Gobierno Federal a no permitir que nuestro territorio sea utilizado como plataforma de hostilidad entre potencias.
La política exterior mexicana debe recuperar claridad moral, firmeza institucional y coherencia estratégica. México no puede navegar en aguas ambiguas mientras el mundo redefine alianzas. Necesitamos relaciones internacionales libres de sumisión, pero también libres de oportunismo ideológico.