¡Alerta Roja! México entre el terrorismo y crímenes de lesa humanidad ante el mundo

Sobre el colapso de seguridad que alinea a EE. UU. y la ONU contra México

México atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia contemporánea en materia de seguridad, credibilidad internacional y viabilidad económica.

Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, al señalar a México como un foco central de violencia equiparable al terrorismo, no pueden ser desestimadas como retórica política. Se inscriben en una tendencia más amplia dentro del aparato de seguridad estadounidense que ya ha formalizado la designación de cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, ampliando el margen de acción extraterritorial de Washington.

Este señalamiento no ocurre en el vacío.

Desde 2006, México ha registrado más de 400,000 muertes violentas y más de 110,000 personas desaparecidas, en un contexto donde organizaciones criminales han consolidado control territorial, capacidades militares y redes transnacionales.

A ello se suma la creciente presión internacional. Informes y observaciones del sistema de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas han advertido que las desapariciones en México presentan características sistemáticas y generalizadas, con indicios de posible participación o aquiescencia de autoridades, lo que abre la puerta a su tipificación como crímenes de lesa humanidad.

Más aún, el propio contexto nacional evidencia una crisis profunda:

  • Más de 130,000 personas desaparecidas registradas oficialmente.
  • Más de 5,600 fosas clandestinas identificadas en el país.
  • Incrementos sostenidos en desapariciones incluso cuando bajan los homicidios, lo que sugiere una mutación del fenómeno criminal.

Este panorama se agrava con decisiones políticas que erosionan la posición internacional de México. La renuncia de Juan Ramón de la Fuente a la Cancillería, seguida por el nombramiento de perfiles percibidos como débiles frente a un entorno geopolítico altamente hostil, envía una señal de improvisación estratégica en política exterior, justo cuando México enfrenta presiones simultáneas de Washington y organismos multilaterales.

México se encuentra, por primera vez en décadas, en una posición en la que dos polos distintos del sistema internacional —Estados Unidos y la ONU— coinciden en el diagnóstico de gravedad.

Aunque sus enfoques difieren, el señalamiento converge en un punto crítico:

El Estado mexicano no está logrando garantizar seguridad, control territorial ni justicia.

Las implicaciones son profundas:

  • Riesgo de acciones unilaterales por parte de Estados Unidos, incluyendo operaciones extraterritoriales bajo la lógica de combate al terrorismo.
  • Presión sobre el T-MEC, en un momento clave de revisión y negociación.
  • Deterioro de la imagen internacional de México de cara a la Copa Mundial 2026, donde el país será vitrina global.
  • Incremento en la percepción de riesgo para inversión extranjera y cadenas productivas.

A esto se suma una política exterior errática, que ha mostrado simpatía o respaldo hacia regímenes autoritarios como Cuba, Venezuela e incluso Irán, lo que profundiza la desconfianza de nuestros principales socios estratégicos.

México Republicano advierte con claridad:

La actual estrategia de seguridad ha fracasado en contener la expansión del crimen organizado, y su costo será no solo en vidas humanas, sino en soberanía, estabilidad económica y posición internacional.

Por ello, exigimos al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum:

  1. Reconocer la gravedad de la crisis, sin simulaciones estadísticas ni narrativas de éxito parcial.
  2. Reformular integralmente la estrategia de seguridad, priorizando el control territorial efectivo del Estado.
  3. Fortalecer la cooperación internacional, particularmente con Estados Unidos, bajo términos claros pero eficaces.
  4. Garantizar investigación y sanción en casos de desapariciones, incluyendo posibles responsabilidades del Estado.
  5. Replantear la política exterior, alineándola con democracias y socios estratégicos, no con regímenes autoritarios.

México no puede seguir transitando entre la negación interna y el señalamiento externo.

La historia demuestra que cuando un Estado pierde el monopolio de la fuerza y la credibilidad institucional, las consecuencias son irreversibles si no se actúa a tiempo.

Hoy, más que nunca, México requiere decisión, claridad y firmeza.

El tiempo de las narrativas ha terminado.

Es momento de recuperar el control del país.

Atentamente,

Libertad. Grandeza. Fuerza.

Juan Iván Peña Neder

Presidente