La República bajo asedio: México necesita una nueva derecha con principios y coherencia

La República está bajo asedio.

La separación de poderes, los contrapesos institucionales y el propio diseño del Estado mexicano se encuentran sometidos a una visión estatista, centralista y neo–tiránica, revestida de un discurso populista y pseudo–comunista.

El sistema de partidos heredado del PRI fue funcional al régimen durante décadas, pues convirtió el dinero público y el gasto social en instrumentos electorales, anulando la competencia política real.

Sin embargo, a diferencia de aquel viejo partido de Estado, el gobierno actual, encabezado por Morena, carece de estructura técnica, cuadros de Estado y cultura de responsabilidad pública. En su lugar, impone lealtades personales, militantes o faccionales en cargos que exigen solvencia profesional, precipitando así el desgaste, la corrupción y la ineficacia.

Morena no representa una innovación democrática: es la etapa terminal del viejo PNR, un proyecto estatista que ha degenerado en formas más burdas y menos sofisticadas de autoritarismo.

Bajo su hegemonía, el Estado se vacía de contenido republicano y se convierte en instrumento de control político e ideológico.

Frente a este panorama, México necesita una nueva generación republicana, capaz de articular un modelo de Estado y desarrollo moderno, descentralizado y fundado en la libertad.

Pero para lograrlo es indispensable la autocrítica: un diagnóstico honesto de los errores propios, algo que Acción Nacional —en su reciente relanzamiento— ha evadido.

No basta con proclamarse “de derecha” o invocar los valores tradicionales: la congruencia hoy es verificable en la era de las redes sociales. Mentir como estrategia de empatía política es una falacia que se revierte con rapidez.

La derecha mexicana no puede reconstruirse desde la nostalgia, sino desde la seriedad doctrinal, el mérito y la coherencia.

México Republicano reafirma su compromiso con los principios de la República Federal, el Estado de Derecho, la libertad individual y el equilibrio de poderes.

Y asume, sin ambigüedad, la defensa de los valores familiares tradicionales, la protección de la vida desde su concepción y la pertenencia de nuestro movimiento al eje cultural hemisférico occidental y cristiano, fundamento de la civilización libre y del orden moral que sostiene a la Nación.

Es tiempo de rescatar el sentido profundo de la política: servir a la nación, no servirse de ella.

Atentamente,

Libertad. Grandeza. Fuerza.

Juan Iván Peña Neder

Presidente

Gricha Raether

Secretario General